El hombre de la piel
de oso
El hombre de la piel de oso, es un cuento Folclórico y
por lo tanto es anónimo, recogido y adaptado por los hermanos Grimm. La
literatura folclórica no pretende acercar
a los niños a los libros, ya que este tipo de cuentos se deben
transmitir de manera oral. De esta manera, los niños disfrutarán de las
palabras que se han ido pasando de generación en generación durante muchos años
y su imaginación y fantasía se activaran, ya que al ser contados oralmente, no
cuentan con imágenes que apoyen el cuento, lo que no quiere decir que por ello
tenga menos carga afectiva. Con estos cuentos, además, acercamos a los niños a
otras culturas y les mostramos mundos que ellos nunca hubiesen imaginado.
En esta literatura, la moraleja no aparece explícita
al final del relato, sino que aparecen enseñanzas morales a lo largo de la
historia, que cada niño las interpretará acorde a sus valores.
Al contrario que en los libros de autor, con estos
cuentos no se pretenden que los niños se identifiquen con los personajes, ya
que estos no tienen la misma edad que los receptores, pero sí que pueden
tomarlos de referencia, sobre todo al protagonista, como una persona a la que
quieran parecerse en un futuro, cuando ellos sean mayores.
En la adaptación que hecho sobre este libro, me he
basado en los niños de 5-6/7 años, por ello he tenido que tener en cuenta su
momento evolutivo, para hacer una adaptación lo más ajustada posible.
Los niños en la etapa de 5 a 6/7, presentan un rápido
aprendizaje e intelectualmente están más maduros, por lo que pueden prestar
atención por más tiempo, así como seguir el hilo de una narración.
La mayoría de los niños a esta edad, manifiestan un
gran desarrollo del lenguaje y una viva imaginación, por ello este es el
momento ideal para fomentar el acercamiento a los cuentos folclóricos,
música,…ya que a esta edad muestran un gran entusiasmo por las historias, las
rimas y las adivinanzas.
Durante este periodo los niños empiezan a sustituir
las experiencias concretas, por sus representación simbólica, por lo tanto la intuición
es un pensamiento que se efectúa por imágenes.
El pensamiento del niño sigue siendo en muchas
ocasiones egocéntrico, lo que hace que entienda el mundo desde su propia
perspectiva.
Se empiezan a establecer relaciones de causa-efecto,
lo que les lleva a interesarse por las cosas que suceden en su entorno (Etapa
de preguntar el ¿por qué? de todo lo que ocurre a su alrededor)
Aunque en mi
adaptación he realizado algunos cambios, he intentado respetar y mantener la
estructura o el esqueleto del cuento.
Planteamiento:
El chico se va de casa
durante un tiempo y cuando vuelve no es bienvenido por su familia, ya que no
pueden mantenerle y le obligan a buscarse la vida fuera de allí. El chico se
va, pero no sabe qué hacer ni dónde ir.
Nudo:
Se encuentra con un personaje mágico con el que hace un trato: le hará el chico más rico, si consigue pasar la prueba de llevar durante una serie de años una capa de oso, no lavarse ni peinarse y no estar en cada sitio más de una semana.
El chico acepta y comienza su aventura, durante esos años siempre ayuda a los demás con dinero y otra parte del dinero, lo va guardando para cuando termine la prueba.
Un hombre al que ayuda como muestra de su agradecimiento le ofrece la mano de una de sus hijas.
Una de las hijas acepta a pesar del aspecto del chico.
Nudo:
Se encuentra con un personaje mágico con el que hace un trato: le hará el chico más rico, si consigue pasar la prueba de llevar durante una serie de años una capa de oso, no lavarse ni peinarse y no estar en cada sitio más de una semana.
El chico acepta y comienza su aventura, durante esos años siempre ayuda a los demás con dinero y otra parte del dinero, lo va guardando para cuando termine la prueba.
Un hombre al que ayuda como muestra de su agradecimiento le ofrece la mano de una de sus hijas.
Una de las hijas acepta a pesar del aspecto del chico.
El chico debe irse durante un tiempo y para que no se
olvidara de él, le regala la mitad de un objeto.
Desenlace:
Desenlace:
El chico logra superar la prueba y vuelve al sitio
donde se encontró al personaje mágico por primera vez y así consigue recuperar
su aspecto. Después de esto va a la casa
de la chica y ella acepta casarse con él.
La adaptación del cuento que he llevado a cabo, ha
sido enfocada en la edad de los niños de 5- 6/7 y por lo tanto,cómo he dicho anteriormente, he tenido que
realizar algunos cambios:
Cuento original
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Mi adaptación
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No tienen nombres propios.
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Les he puesto a los personajes nombres propios, para
que los niños puedan identificarlos con facilidad.
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El muchacho se marcha a la guerra, ya que sus padres
a penas pueden mantener a sus hijos.
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El muchacho se va
a buscar trabajo para ganar dinero, ya que su familia necesita el
dinero y es el único de los tres hermanos que no trabaja.
|
Cuando el chico volvió de la guerra su padres habían
fallecido y sus hermanos se habían
quedado con la casa. Estos le dijeron que debía irse ya que no había dinero
para los tres.
|
Cuando el chico volvió a su casa sin trabajo, sus
padres le dijeron que debía irse ya que no podían seguir manteniéndole.
|
El muchacho se va con su arma.
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El muchacho se va con sus pertenencias, ya que como
no fue a la guerra no tenía arma.
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Esta tan desesperado y cansado que se le ocurre la
idea de quitarse la vida.
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Esto lo he suprimido, ya que me parece un tema
bastante complicado y delicado para hablar con niños tan pequeños.
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El chico se encuentra con el diablo/demonio
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He cambiado el diablo por un pequeño duende, ya que
el diablo tiene connotaciones religiosas y puede que todos los niños no lo entiendan,
sino son religiosos y a los niños que le conocen, puede producirles miedo.
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El chico se encuentra con el diablo en una zona
desértica, cuando está sentado debajo de un árbol.
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El chico se encuentra con el Duende cuando intenta
beber agua del riachuelo, en un bosque encantado.
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El diablo para comprobar si Benito es valiente, hace
aparecer un oso y este le mata.
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He cambiado eso y el duende le dice, que tiene que
buscar una piel de oso que ha escondido en el bosque, ya que debemos inculcar a los niños el cuidado hacia los animales y
que no debemos matarlos.
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Elemento religioso:”Jamás vas a poder rezar para pedir perdón a Dios”
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Lo he suprimido ya que puede que no todos los
receptores sean religiosos.
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La prueba durará 7 años
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La he reducido a 4 años, para que no sea tan larga.
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El hombre al que ayuda tiene tres hijas.
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En mi adaptación tiene dos hijas, ya que como la
pequeña no cuenta porque no están en edad de casarse y sólo se centra en las
dos mayores, me ha parecido que es un personaje que se puede prescindir de
él.
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La hermana mayor al final del cuento se suicida.
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He eliminado esa parte, ya que no me parece un tema
apropiado para los niños de esas edades.
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Después de todos estos cambios o ajustes que le he
hecho al cuento, mi adaptación del cuento "El hombre de la piel de
oso" ha quedado así:
Había una
vez, hace mucho muchísimo tiempo, en un reino muy lejano… un joven
llamado Benito. Vivía con sus padres y sus dos hermanos mayores, en una casa
pequeña y muy humilde, ya que no tenían mucho dinero. A pesar de eso, eran muy
felices y disfrutaban de las pocas cosas que tenían. Todo cambió el día que su
padre enfermó, ya que necesitaba algo que le curase y apenas tenían dinero para
comprar medicinas, ya que eran bastante caras. Así que Benito, que era el único
de los tres hermanos que no tenía trabajo, decidió marcharse de casa en busca
de un trabajo y así, ganar el dinero suficiente, para comprar las medicinas.
Tenía la esperanza de encontrar trabajo, pero poco a
poco la fue perdiendo, al ver que en todos los sitios que preguntaba, le decían
que no tenían trabajo para él. Triste y sin saber qué hacer, decidió volver a
casa y cuál fue su sorpresa, que al llegar a casa se encontró con que, no
sólo su padre había fallecido en su ausencia, sino que además, su familia al ver
que no había encontrado trabajo, le dijeron que entonces debía irse de casa,
porque no podía mantenerlo.
Benito muy apenado, cogió sus pocas pertenencias y se fue
de su casa, sin saber muy bien que hacer y donde ir. Después de varios días
andando sin un rumbo fijo, se le ocurrió que podía probar suerte e ir al famoso
riachuelo mágico que había en el bosque encantado, que según contaba la
leyenda, todo aquel que lograba beber de sus aguas podía pedir un deseo.
Anduvo durante
bastante tiempo, ya que el bosque era muy grande y no sabía muy bien donde se
encontraba exactamente el riachuelo mágico, pero consiguió encontrarlo. Se
acercó al riachuelo dispuesto a beber agua, pero de repente, cuando se agacho
para coger agua, sintió que algo le golpeaba la cabeza, así que se levantó para
ver que había sido, pero al darse la vuelta no vio nada, así que se volvió a
agachar otra vez. No tardó nada en volver
a sentir otro golpecito en la cabeza y antes de darse la vuelta pudo ver
en el reflejo del agua, a un ser con unas orejas bastante puntiagudas y de
pequeño tamaño, era un duende.
Hola muchacho, ¿Quién eres? ¿No pretenderás coger agua
del riachuelo sin mi permiso?
Hola, soy Benito, he venido hasta aquí ya que quiero
beber agua del riachuelo, para poder pedir un deseo.
El duende le respondió: yo soy Alvin el guardián de
este bosque y por ello, debes pedirme permiso para poder coger agua del
riachuelo.
Benito, de manera muy educada le pidió al duende que
si por favor podía beber agua del riachuelo, para que su deseo de tener dinero
se cumpliese.
Entonces el duendecillo empezó a reírse y a saltar
como si estuviese muy contento y le dijo: Sí, pero no va a ser tan fácil, ya que antes, debes pasar
una sería de pruebas y si consigues superarlas, te concederé tu deseo y te haré
el muchacho más rico del reino.
Benito le pregunto ¿Cuáles son las pruebas?
La primera prueba, consistía en adentrarse en el
bosque y traer una piel de oso que el duende había escondido. Una vez lo hubo
conseguido, el joven regresó donde el duende y se la entregó diciendo:
Aquí tienes la piel que me has pedido, ¿Cuál es la
siguiente prueba?
El duende le dijo: la siguiente prueba te llevará más
tiempo, ya que deberás llevar durante cuatro años puesta la piel de oso que me
has traído, la cual tiene un bolsillo mágico, que cada vez que metas la mano
podrás sacar tantas monedas como desees.
Benito pregunto: ¿eso es todo?
El duende le dijo: Claro que no, durante esos cuatro
años no podrás ni lavarte, ni afeitarte, ni cortarte el pelo y además, no podrás pasar más de una semana en
el mismo lugar.
Benito se quedó pensando y al final acepto, ya que
necesitaba cumplir su deseo de tener dinero para poder dárselo a su familia.
El duendecillo le dijo: para cerrar el trato, antes de
irte debes beber agua del riachuelo, sino consigues superar la prueba, dentro
de cuatro años, cuando nos volvamos a reencontrar aquí, te convertirás en un
oso y tendrás que vivir en este bosque sin poder salir de él nunca jamás. Dicho
esto, el duendecillo desapareció como por arte de magia.
Benito entonces se marchó del bosque, se sentía
entusiasmado, ya que estaba seguro de que podría superar la prueba y por ello
pedir el deseo y así poder volver a casa con su familia.
Lo primero que hizo al salir del bosque, fue sacar del
bolsillo mágico el dinero suficiente para comprarse una casa donde vivir con su
familia.
Lo segundo que se le ocurrió hacer, fue ir sacando
cada semana una cantidad de dinero e ir guardándola en un baúl, para que cuando
pasase la prueba su familia y él tuviesen dinero para vivir cómodamente el
resto de su vidas.
Como bien le dijo el duendecillo, Benito cambiaba de
sitio cada semana, pero como era una buena persona a cada sitio que iba, lo
primero que hacía nada más llegar era dar limosna a todo aquel que lo
necesitaba, sacando monedas del bolsillo mágico de la piel de oso.
Según iban pasando los días, semanas y meses, Benito
no cambiaba su actitud y seguía siendo la misma persona generosa, que daba
dinero a todos aquellos que lo necesitaban. Pero a pesar de ello, las gente
empezó a alejarse de él , ya que poco a poco su aspecto cada vez era más
desagradable, ya que estaba muy sucio y olía mal, debido a que llevaba
demasiado tiempo sin lavarse ni cortarse el pelo y las uñas.
Una noche muy muy fría de invierno, Benito intentó que
le acogiesen en alguna posada ya que resultaba imposible estar en la calle,
pero debido a su aspecto tan lamentable, ningún posadero le dejo pasar la noche
en su posada. Mientras caminaba, muerto de frío, a lo lejos vio un establo y se
le ocurrió que podía pasar ahí la noche.
Cuando ya estaba a punto de dormirse, escuchó a
alguien llorar, así que se fue a ver quién era. Vio que era un hombre mayor que
no paraba de llorar y se acercó despacito a él.
Buenas noches buen hombre, mi nombre es Benito, no se
asuste por mi aspecto, no voy a hacerle
nada malo sólo quiero ayudarle, ¿qué le ocurre? ¿Por qué llora?
El hombre entre lágrima y lágrima le respondió:
Buenas noches muchacho, yo me llamo Pedro y lloro porque estoy desesperado. He perdió toda la mercancía que iba a vender este año en el mercado, debido a que
unos ladrones la robaron mientras mis trabajadores dormían y no sé qué hacer,
porque ahora mismo no tengo nada y tengo dos hijas que mantener.
Benito sintió mucha lástima de la historia del hombre
y le dijo:
No pudo ayudarle a recuperar la mercancía que le han
robado, pero lo que sí puedo es hacerle un regalo, le daré las monedas de oro
que necesite para que usted y su familia puedan salir adelante.
El hombre muy sorprendido de la bondad y generosidad
de aquel hombre que no conocía de nada, abrazó muy feliz a Benito y le dijo que para agradecerle lo
que había hecho por él, le llevaría con él
a casa y le ofrecería a una de sus hijas, la que Benito eligiese, para que
se casase con ella.
Al llegar a casa, Pedro, le presentó a sus hijas, Anna
que era la mayor y Esther que era la pequeña y les comunicó que una de ellas se
casaría con ese buen hombre. Anna, que era una muchacha de muy buen corazón, al
ver la cara de miedo que tenía su hermana pequeña, se ofreció a casarse con él
si este la aceptaba.
Benito aceptó y durante aquella semana que Benito pasó en la casa de Pedro, Anna y él dedicaron mucho tiempo a hablar para conocerse
mejor. Increíblemente Anna, se enamoró de él, ya que aunque su aspecto no era
demasiado agradable, pudo comprobar que era un chico muy bueno y que pasaba
momentos muy agradables con él. Anna también era una chica estupenda y Benito
tampoco pudo evitar enamorarse de ella.
Pero Benito debía irse, ya que si pasaba más de una
semana allí, perdería la prueba y jamás se podría cumplir su deseo. Así que un
día antes de irse, Benito le dijo Anna:
Tengo que marcharme durante unos cuantos meses, pero debes confiar
en mí, antes de que empiecen a caerse las primeras hojas de los árboles volveré a buscarte y si todavía me quieres nos casaremos.
Como muestra de mi amor, te entrego la mitad de este anillo para que no te
olvides de mí.
Por fin pasaron los cuatro años, así que Benito, volvió al bosque
donde habitaba el duende. Al ver que no aparecía le empezó a llamar:
¡Alvin, Alvin!, ¿dónde estás?
El duendecillo apareció muy cabreado ya que no le
divertía el hecho de que Benito siguiese siendo un humano y no se hubiese
convertido en un oso, ya que eso significaba que Benito había ganado.
Benito le devolvió la piel de oso, ya que no
necesitaba sacar más dinero del bolsillo mágico, porque había conseguido
acumular muchas monedas durante los cuatro años y las tenía guardadas en un
baúl enorme. Antes de irse, le pidió al duende, que por favor le devolviese su
aspecto.
El duende dando saltitos alrededor de él, hizo un
truco de magia y le devolvió su aspecto y después de esto, el duende se fue
enfadado con los brazos cruzados, desapareciendo entre los frondosos árboles del
bosque.
Benito muy feliz se fue con mucha prisa a casa de Anna, a la cual no había olvidado
ni un solo día, ya que debía llegar antes de que el otoño empezase y las
primeras hojas cayesen de los árboles, como él le había prometido la última vez
que la vio.
Cuando llegó a casa de Anna, Benito ya no lucía el
mismo aspecto sucio que había tenido durante cuatro años, sino que iba muy
limpio y bien vestido, así que al abrirle la puerta Pedro, el padre de Anna, no
le reconoció.
Benito le pidió a Pedro: Por favor podría quedarme esta
noche en su casa, ya que vengo desde un lugar muy lejano y necesito descansar.
Pedro le respondió: Por supuesto.
Benito aprovecho un momento en que Pedro se fue a su
habitación, para salir al jardín y encontrarse con Anna.
Aunque esta al principio no sabía quién era, lo supo
en cuanto Benito sacó la mitad del anillo y le pregunto si seguía queriendo casarse
con él.
Anna muy contenta y sorprendida por su cambio de
aspecto, le respondió que sí.
Benito y Anna fueron felices por siempre jamás.
Y colorín colorado este cuente se ha acabado.
